Restricciones de agua en la Galicia verde

Pese a que las lluvias tormentosas volvieron a Galicia estos días de verano del mes de julio, el agua de los embalses va a mucho menos. Gastamos mucha agua. Nos duchamos mucho y nos duchamos a grifo abierto. También derrochamos regando jardines que queremos verdes cuando la Diosa Naturaleza nos los pone marrones. Y derrochamos el vital líquido llenando piscinas donde, verano tras verano, se ahoga algún niño que sale en las noticias.

No es que la pérdida de agua en las presas sea un poquito a poco. Es más bien un mucho a mucho. En tan solo una semana, las presas de Galicia-Costa se fueron vaciando de manera notable. Así ya hay concellos que anuncian medidas de ahorro de agua:

La población no está preparada para el ahorro. Vivimos en países donde los recursos se usan como si no se acabaran. Pensamos que tenemos agua ilimitada, alimentos ilimitados, árboles ilimitados, aire limpio ilimitado. No nos han enseñado a verles los límites al agua del grifo o a esa nevera de la cocina que llenamos continuamente con productos alimenticios que, muchas veces, van directos al cubo de la basura por haber comprado en demasía. 

Así vivimos. Así actuamos. 

Me pregunto si algún día próximo en fecha llegará el caos de la escasez para el mundo mundial. No debemos ser pesimistas, pero tampoco podemos ser optimistas irresponsables. Recordemos que en España hubo un gran apagón el año pasado. ¿Lo recodáis? Fue el 28 de abril de 2025. Seguro que ya lo habíais olvidado. El ser humano olvida lo malo, aunque solo sea un poquito, para sobrevivir.

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MARÍA REY
ECONOMISTA
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Cocina para todos de Karlos Arguiñano

Mi relación con la cocina es de amor-odio. La quiero y me odia. La odio y me quiere. Pero no dejo de acercarme a la estancia de potas y cacerolas como la niña que se acerca a los dulces que sabe que la hacen engordar.

También leo libros de cocina. Las 560 recetas que nunca fallan de Karlos Arguiñano es un libro que está en mi biblioteca particular. Leí sus más de setecientas páginas llenas de recetas, trucos y sugerencias de uno de los más grandes de la cocina española.

Karlos nos propone en este libro muchos platos para hacer rápido, conocedor de que vivimos en una sociedad de prisas. También nos propone platos más elaborados para que saquemos de nuestro yo más desconocido un chef perfecto. No faltan tampoco recetas de su hija y de su hermana. El libro es completito.

Os lo recomiendo. Las 560 recetas que nunca fallan de Planeta Cocina es un manual a tener en cuenta, tanto si te dedicas a la cocina profesional como si eres una simple aficionada.

También os recomiendo no hacer las recetas al pie de la letra. Resulta frustrante un resultado que nunca te sale idéntico al del cocinero. Es mejor meter variantes para conseguir un plato versionado mucho más exitoso en la mesa.

Aquí tienes el libro: https://link.amazon/B01QG5AyP 

Léelo.

Karlos te lo agradecerá.

Yo también.



Bizcocho borracho con chocolate: un postre irresistible y lleno de sabor


Si eres amante de los postres tradicionales, el bizcocho borracho con chocolate es una apuesta segura. Su miga esponjosa, bañada en un delicado almíbar con licor y cubierta con una cremosa capa de chocolate, lo convierte en un dulce perfecto para cualquier ocasión: desayunos, meriendas, celebraciones o simplemente para darte un capricho.
Aunque prepararlo en casa es una excelente opción, requiere tiempo y varios pasos para conseguir un resultado realmente jugoso. Hay que elaborar el bizcocho, preparar el almíbar, empaparlo correctamente y finalizar con una ganache de chocolate suave y brillante.
Cómo se prepara
El secreto está en partir de un bizcocho ligero y esponjoso elaborado con huevos, azúcar, harina, leche, aceite y levadura. Una vez horneado, se empapa lentamente con un almíbar aromatizado con ron, brandy o licor de café para que absorba todo el sabor sin perder su textura.
Después se cubre con una ganache de chocolate elaborada con nata y chocolate fundido, que aporta una capa cremosa y un intenso sabor a cacao. Tras un breve reposo en frío, el resultado es un postre húmedo, aromático y absolutamente delicioso.
Consejos para disfrutarlo aún más
¿No tienes tiempo para prepararlo?
Si prefieres disfrutar de este delicioso postre sin pasar horas en la cocina, puedes comprar un bizcocho borracho con chocolate ya preparado. Es una opción ideal para sorprender a tus invitados o tener siempre un dulce especial listo para servir.
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Europa tendrá 130 millones de jubilados a finales del siglo XXI

La vieja Europa se sigue llenando de población anciana. Los jóvenes nos volvemos viejos y los viejos nos volvemos eternos. Así estamos convirtiéndonos en una Unión Europea de mujeres y hombres pensionistas que temen que sus pensiones de jubilación peligren porque el recambio generacional es muy pobre.
Según las proyecciones demográficas de Eurostat, los jubilados tendrán un peso cada vez mayor en la sociedad europea durante las próximas décadas. En la actualidad, la Unión Europea cuenta con alrededor de 450 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 20 % —unos 90 millones de personas— tiene 65 años o más. A finales de siglo, este grupo representará cerca del 31 % de la población, lo que supondrá en torno a 130 millones de mayores, pese a que la población total se reducirá hasta situarse en torno a los 420 millones de habitantes. 
El envejecimiento será especialmente visible en la relación entre las personas jubiladas y la población en edad de trabajar. Actualmente, por cada 100 personas de entre 15 y 64 años hay alrededor de 34 mayores de 65 años. Las estimaciones apuntan a que esta tasa de dependencia alcanzará cerca de 60 personas mayores por cada 100 trabajadores en 2100, lo que equivale a pasar de algo más de tres personas en edad laboral por cada jubilado a menos de dos. En términos relativos, se trata de un incremento cercano al 75% en la tasa de dependencia durante el siglo. 
Esta evolución responde a dos tendencias simultáneas. Por un lado, la esperanza de vida continúa aumentando gracias a los avances sanitarios y a la mejora de las condiciones de vida. Por otro, la natalidad permanece en niveles históricamente bajos desde hace décadas, lo que reduce el tamaño de las nuevas generaciones. Como consecuencia, la población en edad de trabajar pasará de representar aproximadamente el 65% del total en 2019 a alrededor del 55% en 2100, mientras que el porcentaje de mayores de 65 años crecerá once puntos porcentuales en ese mismo periodo.
El cambio demográfico tendrá importantes repercusiones económicas y sociales. Un menor número de trabajadores deberá sostener un volumen creciente de pensionistas, lo que incrementará la presión sobre los sistemas públicos de pensiones, la sanidad y los servicios de atención a la dependencia. Al mismo tiempo, aumentará la demanda de profesionales especializados en cuidados y de soluciones adaptadas a una población cada vez más envejecida, impulsando sectores como la denominada economía plateada.
Ante este escenario, las instituciones europeas y los gobiernos nacionales deberán adaptar sus políticas para garantizar la sostenibilidad del Estado del bienestar. Entre las principales medidas figuran el impulso a la natalidad, el fomento del envejecimiento activo, la prolongación voluntaria de la vida laboral, el aumento de la productividad y una gestión eficaz de la inmigración. De no producirse cambios significativos en estas variables, Europa afrontará a finales de siglo una estructura demográfica inédita, con una proporción de jubilados prácticamente doble respecto a la población activa en comparación con la registrada al comienzo del siglo XXI. 
Esta humilde economista ve con preocupación este escenario. Una Europa que apuesta solo por la inmigración para paliar la falta de mano de obra autóctona nos preocupa. Los países europeos están olvidándose de la inversión en capital. Se necesita robotizar los trabajos repetitivos y duros del sector primario. Ganaríamos todos con la robotización porque se incrementaría la productividad, se bajaría el coste que supone para los Estados las bajas de los trabajadores y trabajadoras y aumentaría el número de personas interesadas en realizar trabajos que a día de hoy no son precisamente demandados a causa de su dureza. Hablemos de tareas en cocinas industriales, limpieza de grandes edificios, trabajos en la construcción e incluso esas tareas de cuidados a mayores basadas en el esfuerzo físico de la cuidadora o cuidador.
Pero la clase política no piensa en inversiones en bienes de equipo que hagan más fáciles las duras tareas al trabajador o trabajadora. Las políticas y políticos de la Unión Europea están sentados en sus poltronas sin saber lo que es un dolor de espalda tras pasar 8 horas al día moviendo carros con bandejas de comida. No saben tampoco los políticos y políticas lo que es echarse al hombro un saco de cemento. Nunca han movido un palé con mercancía en un supermercado. Tampoco han aguantado la presión psicológica de una cinta de montaje de bandejas en una cocina industrial de hospital. Y mucho menos han movido a una persona encamada sin tener a mano una grúa.
Así nos va.
Y así dejamos que nos vaya.

ECONOMISTA
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Las 20.000 benzocartas del gobierno vasco para reducir el gasto farmacéutico

Si alguien piensa que el gobierno está haciendo algo por él, se equivoca. Los gobiernos, sean autonómicos, locales o el gobierno de la nación, miran sus cuentas. Los ciudadanos y ciudadanas somos considerados números en unas cuentas difíciles de cuadrar.

Lo vemos ahora con la Benzocarta del gobierno vasco. Los de Iñigo Urkullu y sus socios del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, vieron que la ciudadanía gastaba mucho en medicinas para el insomnio y para la ansiedad y le andan enviando cartitas aconsejándoles que tomen menos pastillas.

De momento enviaron 20.000 cartas. Puede que envíen más. Están centrando su campaña en las personas que tienen tratamientos prolongados en el tiempo. Lo que tienen que hacer estas personas es ir reduciendo la medicación por indicación de una carta de su gobierno. Miran a ver qué pasa y siguen quitando pastillas. Así llegarán a la medicación cero. Y puede que lleguen también a los ataques de ansiedad y a las largas noches de vela.

Los políticos metidos a médicos no me convencen. Es cierto que el consumo de benzodiacepinas a largo plazo no es muy recomendable, pero, en todo caso, debe ser controlado por el personal médico paciente a paciente.

No se debe jugar con esta medicación. Las benzodiacepinas son un fármaco que se suele recetar para la ansiedad extrema, el insomnio severo, o incluso para relajar los músculos cuando andas tensa como el palo de la escoba. Es de sentido común que esos casos tengan un tratamiento.

Bien sabemos que España es el país del mundo mundial donde se consumen más benzodiacepinas, pese a que se ha reducido su consumo después de la pandemia. Se estima que en 2020 se consumieron en España casi 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Sólo Bélgica (84 dosis diarias) y Portugal (80) nos superan. El gasto en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros anuales, pese a la ligera reducción post-pandemia.

Lo preocupante, como decíamos, es que la clase política gobernante empiece a jugar a los médicos y que los pacientes acabemos convertidos en sus conejillos de indias. Por favor, un poquito de seriedad. Dejemos a los médicos y médicas hacer su trabajo siguiendo criterios médicos, no criterios políticos ni criterios económicos. https://amzn.to/4yv8Udd

MARÍA REY
ECONOMISTA

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¿Qué pasa si pongo una pila no recargable a cargar?

Una pila no recargable, como las alcalinas comunes, no está diseñada para recibir corriente nuevamente. Si se intenta cargarlas, la energía que entra provoca reacciones químicas internas que ya no pueden controlarse. Esto genera acumulación de gases y aumento de presión dentro del cilindro, lo que convierte a la pila en un pequeño contenedor inestable.
El riesgo de fuga es alto. Al intentar recargar una pila no recargable, los materiales internos pueden degradarse y liberar sustancias corrosivas. Estas fugas dañan el cargador, los dispositivos y pueden irritar la piel. Además, el líquido derramado suele ser tóxico y difícil de limpiar sin protección adecuada.
Otro peligro es la explosión de la pila. El gas acumulado dentro del cuerpo metálico puede hacer que la pila se abra o incluso estalle. Aunque no es común, sí es una posibilidad real cuando se fuerza la recarga. Esto puede causar daños materiales y representar un riesgo para la seguridad personal.
Finalmente, intentar cargar una pila no recargable también puede dañar el cargador. Los cargadores no están preparados para gestionar la química de estas pilas, lo que puede provocar sobrecalentamiento o fallos internos. En resumen, nunca es recomendable intentar recargar una pila que no está diseñada para ello.
Si quieres unas buenas pilas alcalinas no recargables, puedes comprarlas en este link: https://amzn.to/4vn0ZvM 

La ola de calor más larga en España

El calor no cesa. Según la serie histórica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la ola de calor más larga registrada en España fue la de junio-julio de 2015, que se prolongó durante 26 días consecutivos
Las olas de calor más largas son:
Los datos de AEMET muestran además que las olas de calor son cada vez más frecuentes y duraderas:
En resumen, el récord de duración corresponde a la ola de calor de 2015, con 26 días, un episodio que sigue siendo la referencia histórica en España.
Tranquilicémonos, pues. Hubo calores peores en el pasado. Además, tenemos buenos ventiladores a nuestra disposición para sobrevivir fresquitos. Aquí te los venden: https://amzn.to/4f6ki6x

Como renovar online tu Chave365 de la Xunta de Galicia

Te explico cómo renovar online tu Chave365 de forma clara. ¡Es coser y cantar!
Así tendrás tu Chave renovada y lista para usar. ¡Ya puedes poner quejas online a la Xunta de Galicia! 

Cómo influyen las actividades en la salud de las personas: una explicación sencilla que te hará cambiar para mejor

Las actividades influyen en la salud porque son uno de los pilares centrales del funcionamiento humano. La evidencia científica en Terapia Ocupacional muestra que la ocupación —las actividades que hacemos en el día a día— afecta directamente al bienestar físico, mental, emocional y social. Esta relación aparece descrita en investigaciones y guías docentes sobre análisis de la actividad y ocupación significativa. 

Las actividades no son solo cosas que hacemos, sino herramientas terapéuticas que pueden mejorar o empeorar la salud según su tipo, significado y contexto.

¿Cómo influyen las actividades en la salud?

1. Mejoran la salud mental y emocional
La participación en actividades significativas (trabajo, ocio, autocuidado, relaciones sociales) está asociada a:
  • Reducción de ansiedad y depresión.
  • Mayor sensación de propósito y autoestima.
  • Regulación emocional.
La literatura en Terapia Ocupacional destaca que la ocupación es un medio esencial para mantener la salud mental y el bienestar. 

2. Mantienen o mejoran la salud física
Las actividades implican movimiento, esfuerzo y uso del cuerpo. Por eso:
  • Favorecen la movilidad y la fuerza.
  • Previenen el deterioro funcional.
  • Mejoran la coordinación y la resistencia.
El análisis de actividad permite adaptar tareas para que promuevan autonomía y desempeño físico adecuado. 

3. Favorecen la autonomía y la independencia
Actividades como vestirse, cocinar, desplazarse o comunicarse son esenciales para la vida diaria.
Cuando se analizan y adaptan correctamente:
  • Se incrementa la independencia.
  • Se reduce la necesidad de apoyos.
  • Se mejora la calidad de vida.
Esto forma parte del núcleo de la intervención en Terapia Ocupacional. 

4. Conectan a la persona con su entorno social
Participar en actividades sociales:
  • Reduce el aislamiento.
  • Mejora la integración comunitaria.
  • Refuerza redes de apoyo.
La ocupación significativa es un determinante social de la salud. 

5. Ayudan a estructurar el tiempo y dar sentido a la vida
Las actividades organizan el día, crean rutinas y aportan identidad:
  • “Soy trabajador”, “soy madre”, “soy deportista”, “soy voluntario”.
  • La pérdida de ocupaciones puede generar vacío, estrés o deterioro cognitivo.

¿Por qué la Terapia Ocupacional estudia esto?
Porque la disciplina se basa en el análisis de la actividad: comprender qué exige una actividad, cómo se realiza y cómo adaptarla para que una persona pueda participar en ella.
Esto es considerado un contenido fundamental en la formación universitaria. 

En resumen...
Las actividades influyen en la salud porque afectan al cuerpo, la mente, las emociones, la identidad y la participación social.
La Terapia Ocupacional utiliza actividades como herramienta terapéutica para mejorar la autonomía y el bienestar. https://amzn.to/4a5YNRv
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Como las pensiones van restando recursos para otros gastos del Estado

Hablar del gasto en pensiones no debería ser un ejercicio de contabilidad fría, sino un debate profundamente político y social. Las pensiones no son un privilegio: son un derecho conquistado por generaciones de trabajadoras y trabajadores que sostuvieron el país con su esfuerzo. Defender pensiones dignas es defender la dignidad del trabajo. Pero reconocer esto no implica ignorar una realidad incómoda: el sistema actual, tal como está diseñado, está tensionando la capacidad del Estado para invertir en otros pilares del bienestar.
Debemos, pues, darnos cuenta del inmenso gasto que suponen las pensiones en los presupuestos generales del Estado. Ya va siendo hora de pillar este toro por los cuernos y ponerle solución al problema que se está creando. De no hacerlo, podría llegar el día en que no demos de sí para pagar tanta pensión.

Un Estado del bienestar fuerte exige equilibrio. Los gastos deben estar equilibrados. Pensemos en una economía familiar: no todo puede ir para comida porque también es necesario que los miembros de la familia salgan a la calle vestidos, se eduquen, e incluso tengan momentos de ocio que hay que financiar con los ingresos familiares.
El gasto en pensiones supera ya el 13% del PIB. Es lógico que aumente: vivimos más, y eso es una victoria social. Pero cuando una sola partida crece de forma tan acelerada, el riesgo es evidente: otras políticas públicas esenciales quedan asfixiadas.
Sanidad, educación, dependencia, vivienda, igualdad, transición ecológica… todas ellas son también derechos. Todas ellas requieren inversión sostenida. Y todas ellas se ven condicionadas por un sistema de pensiones que absorbe cada vez más recursos sin mecanismos de corrección suficientes.
Desde una perspectiva progresista, la pregunta no es si debemos garantizar pensiones dignas —eso es incuestionable— sino cómo asegurarlas sin sacrificar el resto del Estado del bienestar.

Detrás del creciente gasto en pensiones está el envejecimiento de nuestra pirámide de población. El envejecimiento no es culpa de nadie, pero sí responsabilidad de todos. Por un lado, no hay ayudas suficientes a la maternidad y paternidad. Por otro lado, no queremos tener hijos. Se vive mejor sin esos pequeños diablillos que hay que llevar al colegio, alimentar y educar.
Así vemos como España envejece. Y lo hace rápido. Cada año y más pensionistas y menos cotizantes. No es un fallo moral ni un error político: es un fenómeno demográfico. Pero ignorarlo sí es una irresponsabilidad.
Un Gobierno serio debe asumir que la sostenibilidad del sistema no se garantiza solo con voluntad política. Requiere reformas valientes, progresivas y redistributivas que repartan el esfuerzo de manera justa:
  1. Más ingresos por la vía de quienes más tienen.
  2. Cotizaciones ajustadas a la realidad laboral actual.
  3. Lucha contra la precariedad que erosiona las bases del sistema.
  4. Políticas activas que aumenten la productividad y el empleo de calidad.
Porque sin buenos salarios hoy, no habrá buenas pensiones mañana.

Las transferencias de dinero a la Seguridad Social son crecientes. Se trata de un parche que no puede ser permanente. El Estado ha tenido que aumentar año tras año las transferencias a la Seguridad Social para sostener el sistema. Es comprensible, pero no sostenible. Cada euro destinado a tapar ese agujero es un euro que no se invierte en igualdad, innovación o servicios públicos.
La población de este país debe reivindicar que la protección social no puede depender de parches, sino de estructuras sólidas y justas. Y eso implica revisar cómo se financian las pensiones sin renunciar a su esencia: garantizar una vejez digna a quienes han trabajado toda su vida.

Debemos decir que pensiones dignas sí, pero con un modelo fiscal que esté a la altura. Defender pensiones dignas no es incompatible con exigir un sistema fiscal más progresivo, más eficaz y más valiente. Si queremos un Estado fuerte, necesitamos ingresos fuertes. No basta con redistribuir lo que ya existe: hay que ensanchar la base fiscal, combatir el fraude, gravar mejor las grandes fortunas y modernizar la estructura tributaria.
Solo así podremos sostener simultáneamente:
  • -Pensiones suficientes.
  • -Servicios públicos de calidad.
  • -Inversiones estratégicas para el futuro.
El Estado debe garantizar todos los derechos económicos a sus ciudadanas y ciudadanos. Debe mirar al futuro sin abandonar a quienes construyeron el pasado
El reto es enorme, pero también lo es la oportunidad. España puede —y debe— construir un sistema de pensiones que proteja a sus mayores sin hipotecar el futuro de sus jóvenes. Un sistema que combine justicia social con responsabilidad fiscal. Un sistema que reconozca que las trabajadoras y trabajadores merecen una jubilación digna, pero también que el Estado necesita margen para invertir en aquello que hará posible que las próximas generaciones vivan mejor.
El Gobierno tiene la obligación de liderar este debate con honestidad, rigor y valentía. Porque defender las pensiones no es solo defender el pasado: es defender un futuro en el que nadie quede atrás.
Instamos al Gobierno a acabar con el fraude en pensiones. No es de recibo que este país esté pagando pensiones a jubilados y jubiladas que tienen pequeños negocios en B o hacen trabajitos en B. Tampoco es ético que haya tanta diferencia entre una pensión máxima y una pensión mínima. Avancemos hacia la igualdad. Avancemos hacia pensiones más igualitarias en su cuantía porque todos y todas somos iguales ante la ley- Que no haya una tercera edad rica y una tercera edad pobre.
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ECONOMISTA 
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